Cuidarse en medio de la crisis

Una guía para personas afectadas por el terremoto.

“Porque podemos transformar el dolor en amor.”Rolando Toro

Antes de empezar

Esta guía no reemplaza la atención de un profesional de salud mental. Es un acompañamiento para que no estés solo o sola con lo que sientes, y para que sepas cuándo buscar más apoyo.

No hay una forma correcta de vivir esto. Tómalo a tu ritmo. Puedes leer un solo apartado hoy y volver mañana. Lo que aquí leas es para sostenerte, nunca para exigirte.

Si en algún momento sientes que no quieres seguir viviendo, o que no puedes cuidar de ti o de quienes dependen de ti, busca ayuda de inmediato. En el apartado de apoyos puedes anotar a quién acudir.

PASO 01

Una pausa para notar cómo estás

Antes de seguir, detente un momento a escucharte. No hay respuestas correctas ni incorrectas: es solo una forma de mirar cómo estás llegando hoy. Toca la opción más cercana a lo que vives en estos días.

¿Has podido comer, hidratarte y descansar algo en estos días?

¿Logras sostener lo básico del día —cuidarte, tus cosas, los tuyos—?

¿La angustia te deja algún momento de respiro, o se siente sin pausa?

¿Tienes con quién hablar o estar cuando la angustia aprieta?

¿Sientes que puedes sostenerte para seguir adelante?

PASO 02

Lo que estás viviendo tiene nombre

Lo que cargas se llama duelo. No es debilidad ni exageración: es lo que le pasa a cualquiera cuando la tierra se mueve y se lleva lo que sostenía la vida. Se puede estar de duelo por alguien que murió, y también por una casa, un trabajo, un barrio o una forma de vivir que ya no está.

Ponerle nombre alivia un poco, porque ordena algo que por dentro se siente confuso.

La muerte de alguien que amabas. Alguien que estaba y ya no está. Duele el vacío, y duele también todo lo que quedó sin decirse.
La pérdida de la casa y de lo tuyo. La casa, las cosas, el trabajo, el barrio. No es apego a lo material: ahí estaban tu historia, tu descanso y tu seguridad.
No saber todavía. Cuando aún no hay noticias de alguien, el duelo queda abierto y uno no sabe si esperar o despedirse. Es de lo más difícil de sostener, y no tener respuestas no es culpa tuya.
El miedo por lo que viene. No saber dónde vas a dormir el mes que viene, ni cómo se va a reconstruir todo. La incertidumbre cansa tanto como la tristeza.

¿Cuál de estas situaciones estás viviendo?

Selecciona todas las que necesites.

PASO 03

Lo que puedes sentir es esperable

El duelo no es solo tristeza. Aparece en el cuerpo, en las emociones, en la mente y en cómo te relacionas. Que sientas varias de estas cosas —incluso al mismo tiempo— no significa que estés mal: significa que estás de duelo.

En el cuerpocansancio, opresión, dormir mal, sin hambre
En la emocióntristeza, rabia, miedo, alivio, culpa
En la menteolvidos, dispersión, “no caer en cuenta”
En lo relacionalaislarte o, al revés, no querer estar solo/a
En la fepreguntarte por el sentido, por Dios, por la vida
En lo cotidianoque las tareas simples se vuelvan cuesta arriba

Las olas van y vienen. Un día puedes estar funcionando y al siguiente quebrarte por una canción o un olor. Eso no es retroceder. El duelo no avanza en línea recta.

PASO 04

El dolor es parte de la vida

Hay quien te dirá que “tienes que pasar la página” y hay quien sentirá que reír o descansar es traicionar lo que se perdió. Ninguna de las dos cosas es cierta. Sanar no es olvidar ni “superar”: es poder moverte entre dos lugares.

El dolor necesita espacio. Llorar, recordar, hablar de quién falta o de lo que falta, dejar que la pena salga. Taparla no la hace desaparecer; le da más fuerza.
La vida también necesita lugar. Comer, dormir, trabajar, reír un rato, cuidar a los tuyos. No es deslealtad: es lo que te mantiene en pie para poder seguir queriendo lo que amas.

Lo sano es poder ir y volver entre ambos sin sentir que debes elegir uno. Algunos días pesará más el dolor; otros, las demás cosas de la vida. Los dos tienen permiso de existir.

PASO 05

La culpa de estar a salvo

“Yo estoy vivo y otros no.” “A mí no me pasó nada y a mi vecino se le cayó todo.” “No perdí tanto, entonces no tengo derecho a estar mal.” Esa culpa aparece mucho y pesa. Pero mírala de frente: que tú estés a salvo no le hizo daño a nadie. No fue algo que escogiste, y tampoco fue algo que le quitaste a otro.

Tu bienestar no es una deuda con nadie. Estar bien no te obliga a callarte lo que sientes, y estar mal no te vuelve desagradecido. Cuidarte es lo que te deja en pie para ayudar a los que sí lo necesitan.

Siendo 1 “no la siento presente” y 5 “la siento muy intensamente”.

PASO 06

Tus recursos para sostenerte

Aunque el dolor te haga sentir sin fuerzas, no estás vacío ni solo. Tienes recursos: cosas que llevas dentro y personas que te rodean. Nombrarlos te ayuda a recordar de dónde sostenerte cuando todo se siente cuesta arriba.

Lo que llevas dentro

Recursos internos: tus fuerzas, tu historia, lo que te da sentido.

Marca tus recursos internos: tus fuerzas, tu historia y aquello que te da sentido.

Lo que te rodea

Recursos interpersonales: las personas y grupos que te rodean.

Marca tus recursos interpersonales: tu red de apoyo cercana.

No tienes que usarlos todos ni hacerlo solo/a. A veces basta con recordar que están ahí, y apoyarte en uno cuando lo necesites.

PASO 07

Reconocer lo que sentimos por lo que hemos perdido es importante

Hay emociones que preferimos no mirar, porque parecen feas o porque creemos que si las nombramos se van a hacer más grandes. Pasa al revés: lo que se guarda sin nombre se queda apretado en el cuerpo. Mira si reconoces alguna de estas.

No se trata de sentirlas todas hoy ni de resolverlas. Basta con poder decir: esto es lo que hay en mí, y tiene razón de estar.

PASO 08

Cómo sostenerte cuando el dolor aprieta

Cuando la angustia sube y el cuerpo se acelera, no necesitas resolver nada: solo ayudarte a bajar un poco. Aquí tienes gestos pequeños para los momentos más difíciles.

  1. Respira más largo al soltar. Inhala contando hasta 4 y exhala contando hasta 6. Repite unas cuantas veces. La exhalación larga le avisa al cuerpo que puede aflojar.
  2. Vuelve al aquí. Nombra en voz baja cinco cosas que ves, cuatro que oyes, tres que puedes tocar. Eso te trae al presente cuando la mente se va.
  3. Pon los pies en la tierra. Siente el piso bajo tus pies, una mano en el pecho. El contacto físico calma más rápido que las palabras.
  4. Toma agua, abrígate, descansa un momento. El cuerpo en duelo necesita cuidados básicos. Atenderlos no es poca cosa.
  5. No te quedes solo/a con lo más pesado. Una llamada, un mensaje, estar cerca de alguien de confianza. No tienes que explicar todo; basta con no estar solo/a.
  6. Pon límites a las noticias. Estar informado/a no es lo mismo que mirar el horror sin pausa. Elige momentos para informarte y momentos para descansar de ello.
PASO 09

Cómo hablarte en estos días

La voz con la que te hablas por dentro también te cuida o te lastima. Estas son cosas que puedes recordarte, y otras que no tienes por qué creer aunque las escuches afuera.

Puedes recordarte

  • “Mi dolor es válido.”
  • “No necesito tener certezas para sentir lo que siento.”
  • “Puedo vivir esto a mi manera y a mi ritmo.”
  • “Estar a salvo no me hace culpable de nada.”
  • “Hoy puedo solo con lo de hoy. Mañana veré lo de mañana.”
  • “Cuidarme también es una forma de honrar la vida de quienes hoy no están.”

No tienes que creer

  • “Tengo que ser fuerte y no quebrarme.”
  • “Hay que pasar la página ya.”
  • “Mientras no sepa qué pasó, no debo sentir nada.”
  • “Al menos yo estoy bien, no tengo derecho a quejarme.”
  • “Si descanso o me río, los estoy traicionando.”
  • “Ya debería estar mejor.”
PASO 10

Los niños de la casa también duelen

Si hay niñas o niños contigo, ellos también sienten la pérdida, aunque no la digan con palabras. A veces la muestran portándose distinto, con pesadillas, rabietas o preguntas que sorprenden. No hace falta esconderles el dolor: hace falta acompañárselo.

  • Háblales con verdad y palabras sencillas, según su edad. Evita frases como “se fue de viaje” o “se quedó dormido”, que confunden.
  • Permíteles preguntar y repetir las preguntas. Repetir es su forma de entender.
  • Déjales ver que tú también estás triste. Saber que llorar está permitido los tranquiliza.
  • Inclúyelos, si quieren, en algún gesto de despedida: dibujar, encender una vela, mandar un mensaje.
  • Sostén las rutinas posibles. Lo previsible les da seguridad cuando todo se siente incierto.
PASO 11

Cuándo es momento de pedir ayuda

Sentir un dolor profundo es parte del duelo. Pero hay señales que indican que necesitas un apoyo más cercano y profesional. Pedir ayuda no es debilidad: es cuidarte bien.

PASO 12

Tus apoyos a la mano

Nombre y celular de las personas con las que puedes contar para pedir ayuda.

PASO 13

Hoy me cuidé así

No es una lista de tareas ni una obligación. Es solo una forma de notar que, incluso en medio del dolor, te diste algún cuidado. Marca lo que hayas podido hacer hoy.

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Si necesitas apoyo profesional abre este enlace:
https://f.mtr.cool/uimunfdnkk

La tierra se movió, pero lo que amas sigue siendo tuyo. No tiene que dejar de doler para volver a vivir, ni apurarte para estar bien. Date el tiempo que necesites: nadie tiene prisa por tu corazón más que tú.